Por: Poulette Burgos Figueroa
Directora regional de Fundación Integra O´Higgins
Hay experiencias de la niñez que permanecen para toda la vida: el primer amigo, descubrir algo nuevo, aprender a esperar un turno, atreverse a hacer algo por primera vez, jugar con otros, expresar lo que sentimos o simplemente disfrutar de una mañana al aire libre. Muchas de esas experiencias ocurren en un lugar que, a veces, miramos solo como un espacio de cuidado, pero que es mucho más que eso: la sala cuna y el jardín infantil son espacios de cuidado pero también espacios educativos donde niñas y niños aprenden, juegan, se relacionan y ejercen su ciudadanía.
Desde Fundación Integra estamos convencidos de que cada jornada cuenta. La asistencia regular permite dar continuidad a los procesos de aprendizaje y a las trayectorias educativas, ampliando las oportunidades que tienen niñas y niños para desarrollar habilidades socioemocionales, de pensamiento, comunicativas y de autonomía. La Subsecretaría de Educación Parvularia también ha relevado que la asistencia sostenida favorece el desarrollo social, emocional y cognitivo, al permitir que niñas y niños aprendan a convivir, establezcan vínculos y participen de experiencias diversas.
En la primera etapa de vida, cada experiencia tiene un enorme valor. Jugar no es solamente jugar: es explorar, imaginar, crear, comunicarse, resolver problemas, expresar emociones y aprender junto a otros. En nuestros establecimientos, el juego constituye una herramienta fundamental para que niñas y niños sean protagonistas de sus aprendizajes, siempre acompañados por equipos educativos que generan ambientes de bienestar, respeto, inclusión y buen trato.
Y qué mejor momento para vivir estas experiencias que cuando el clima comienza a acompañarnos con jornadas más agradables. Los días más luminosos y las temperaturas que poco a poco nos invitan a salir permiten aprovechar patios, jardines y espacios comunitarios para explorar el entorno, jugar, moverse, observar la naturaleza y descubrir nuevas posibilidades de aprendizaje. El buen clima también puede convertirse en una oportunidad para que niñas y niños vivan experiencias educativas significativas fuera de las cuatro paredes, siempre resguardando su bienestar y seguridad.
Pero asistir al jardín infantil no solo beneficia a niñas y niños. También permite que las familias encuentren una comunidad que acompaña, escucha y construye redes. En Fundación Integra entendemos que madres, padres y cuidadores son los primeros educadores y que su participación es fundamental para fortalecer los aprendizajes y el bienestar integral de sus hijos e hijas. De hecho, en la última Encuesta de Satisfacción de Familias de Fundación Integra, el 97,3% de las familias señaló que recomendaría su sala cuna o jardín infantil, un resultado que refleja la confianza que existe en estos espacios educativos.
Por eso, quiero aprovechar esta oportunidad para hacer una invitación especialmente a
aquellas familias de nuestra región que todavía no han incorporado a sus hijos e hijas a
una sala cuna o jardín infantil: acérquense, conozcan nuestros establecimientos, conversen con los equipos educativos y consulten por las alternativas disponibles.
Desde Fundación Integra O?Higgins queremos que más familias conozcan y valoren estas oportunidades. Las invitamos a acercarse a nuestros jardines, a conversar con nuestros equipos y a descubrir todo lo que la Educación Parvularia puede aportar a sus hijos e hijas.