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La directora regional de Fundación Integra O?Higgins, Poulette Burgos Figueroa, destacó la importancia de que las familias establezcan acuerdos claros para acompañar a niñas y niños en el uso de dispositivos tecnológicos, promoviendo un equilibrio entre las pantallas, el juego, el movimiento y las interacciones cotidianas.


Para nadie es novedad que las pantallas forman parte de la vida cotidiana de las familias y la sociedad, por ello, acompañar a niñas y niños en su relación con la tecnología es una tarea que requiere presencia y corresponsabilidad de las personas adultas. En este contexto, establecer acuerdos claros y consistentes en el hogar puede ayudar a generar hábitos saludables y favorecer el bienestar y desarrollo integral durante la primera infancia.

Para la directora regional de Fundación Integra O?Higgins, Poulette Burgos Figueroa, más que prohibir el acceso a las pantallas, es importante que las familias puedan establecer acuerdos que permitan a niñas y niños comprender cuándo, cómo y para qué utilizarlas.


?En la primera infancia, niñas y niños necesitan principalmente jugar, explorar, moverse,

conversar y relacionarse con otras personas. Por eso, como personas adultas tenemos la responsabilidad de acompañarlos y establecer límites que les permitan incorporar las

pantallas de manera equilibrada, sin que estas reemplacen experiencias fundamentales

para su desarrollo?, señaló Poulette Burgos.


La autoridad regional agregó que los acuerdos pueden construirse de manera sencilla y

acorde con la realidad de cada familia. Definir horarios, establecer espacios libres de pantallas ?como las comidas o el momento previo a dormir? y acordar qué contenidos pueden ver niñas y niños, son algunas medidas que pueden contribuir a generar un uso más consciente de los dispositivos.


?Las normas y acuerdos funcionan mejor cuando son claros, conocidos por toda la familia y se aplican de manera coherente. También es importante que las personas adultas seamos modelos para niñas y niños, revisando nuestros propios hábitos de uso de dispositivos y privilegiando los momentos de conversación, juego y encuentro familiar?, explicó Burgos.


Ofrecer alternativas

Desde Fundación Integra también se releva que establecer límites al uso de pantallas debe ir acompañado de alternativas atractivas para niñas y niños, como el juego libre, la lectura de cuentos, las experiencias al aire libre, la música, el dibujo, la exploración de objetos y materiales, y los espacios de conversación y participación en las actividades cotidianas del hogar.


En este sentido, la directora regional enfatizó que no se trata solamente de reducir el tiempo frente a una pantalla, sino de resguardar aquellas experiencias que son esenciales para el desarrollo durante los primeros años de vida.


?Cuando una familia establece una norma sobre el uso de pantallas, es importante que también pueda ofrecer otras posibilidades: jugar juntos, salir a caminar, leer un cuento o

simplemente conversar. Esas experiencias cotidianas tienen un enorme valor para el desarrollo del lenguaje, la autonomía, la convivencia y la expresión de emociones?, sostuvo.


Asimismo, Burgos recordó que, cuando niñas y niños utilizan dispositivos, el acompañamiento adulto sigue siendo fundamental, especialmente para seleccionar contenidos apropiados, conversar sobre lo que están viendo y ayudarles a comprender y regular sus emociones.