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Reducir el consumo de estimulantes y optar por cenas livianas y nutritivas puede marcar una diferencia significativa entre un descanso reparador y la presencia de alteraciones del sueño. Así lo advierte la jefa de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de O?Higgins, Claudia Novoa, quien destaca la estrecha relación entre alimentación, metabolismo y calidad del descanso.


Dormir bien continúa siendo una dificultad frecuente en Chile y su impacto va más allá del cansancio, afectando la salud física y mental de las personas. Según la especialista, una dieta desordenada, el consumo excesivo de cafeína y las cenas abundantes pueden interferir con los procesos fisiológicos que permiten iniciar un sueño profundo y reparador.


?El organismo necesita una alimentación equilibrada durante el día y una cena liviana para favorecer la regulación del sistema nervioso y la producción de hormonas asociadas al sueño, como la melatonina?, explica Novoa. Añade que el uso de suplementos de melatonina debe realizarse únicamente bajo supervisión médica, ya que su consumo sin control puede alterar el ritmo natural del sueño.


Preparaciones simples y naturales

Desde el ámbito nutricional, la académica recomienda incorporar alimentos ricos en triptófano como huevos, plátanos, pavo y frutos secos, acompañados de preparaciones simples como ensaladas, cremas de verduras, tortillas, yogur natural, frutas y semillas. Además, sugiere el uso moderado de infusiones con efecto relajante, como melisa o manzanilla, dentro de una rutina nocturna saludable.


?Estos alimentos ayudan a inducir un estado de relajación cuando se integran a un contexto de hábitos saludables. No son soluciones aisladas, sino parte de un enfoque integral del descanso?, subraya.


Evitar estimulantes

Otro factor relevante es el consumo de cafeína durante la tarde y noche, así como el alcohol, que si bien puede inducir sueño en un inicio, provoca interrupciones posteriores en el descanso.

La recomendación es ordenar los horarios de comida, priorizar cenas livianas ricas en legumbres, frutas, hidratos de carbono complejos y proteínas de fácil digestión.

Finalmente, Claudia Novoa enfatiza la importancia de planificar la jornada alimentaria, mantener una hidratación adecuada y buscar orientación especializada cuando las dificultades para dormir se vuelven persistentes.

?Dormir bien no depende de una solución rápida, sino de decisiones cotidianas sostenidas. Hay que aprender a dormir partiendo por cuidar nuestra alimentación?, concluye.