Aunque muchas veces parece impredecible, la lluvia no ocurre al azar. Para que se produzca, debe existir vapor de agua en la atmósfera, pero esta condición no se comporta igual en todo el país. Así lo demuestra un reciente estudio liderado por científicos nacionales, que analizó cómo cambia la relación entre el vapor de agua presente en el aire y la precipitación a lo largo de Chile.
La investigación, titulada ?Acoplamiento de vapor de agua atmosférico y precipitación en el suroeste de Sudamérica?, fue desarrollada a partir de más de 15 años de registros atmosféricos, utilizando datos obtenidos desde estaciones GNSS ?tecnología satelital usada comúnmente para posicionamiento? junto con mediciones de lluvia en superficie
.El análisis de estos datos nos permitió observar con gran precisión cómo varía la humedad en la atmósfera y en qué momento esa humedad termina transformándose en lluvia?, explica Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O?Higgins (UOH) e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), quien lideró el estudio
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Uno de los principales hallazgos es que la relación entre vapor de agua y lluvia cambia de manera sistemática según la latitud, el clima y la altura del territorio. En el norte y centro norte de Chile, especialmente en zonas cordilleranas de gran altitud, la lluvia suele producirse cuando se registran aumentos bruscos de vapor de agua. En estos sectores, las precipitaciones están mayormente asociadas a tormentas convectivas de verano, vinculadas al ingreso puntual de humedad desde regiones tropicales
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En contraste, en el centro-sur y sur del país, donde predominan los sistemas frontales y las tormentas asociadas a los vientos del oeste, la lluvia puede ocurrir incluso sin grandes concentraciones de vapor de agua. ?En estas zonas, la precipitación depende menos de valores extremos de humedad y más de procesos atmosféricos de gran escala, como los frentes y los ríos atmosféricos?, señala el investigador
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Otro aspecto relevante del estudio es que la relación clásica observada en regiones tropicales ?donde la lluvia aumenta rápidamente al superar cierto umbral de vapor de agua? no se cumple en la mayor parte de Chile. Por el contrario, en zonas extratropicales la lluvia aumenta de forma gradual y luego se estabiliza, incluso cuando el vapor de agua sigue creciendo. Esto responde a una dinámica atmosférica distinta, dominada por sistemas persistentes y menos dependiente de eventos intensos y breves
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Desde la UOH destacan que estos resultados son clave para mejorar los modelos climáticos y comprender mejor los procesos que controlan las precipitaciones en el país. En un escenario de cambio climático y escasez hídrica, contar con información científica sólida permite anticipar posibles cambios en los patrones de lluvia y apoyar una gestión más eficiente del agua, un desafío central para Chile y sus regiones