Con la llegada del invierno y los días más cortos, disminuye la exposición al sol, lo que puede afectar directamente los niveles de vitamina D en el organismo, un nutriente clave para la salud.
La docente de Universidad de O'Higgins, Roxana Soto, explicó que esta vitamina no solo es importante para los huesos, sino que también cumple funciones en el sistema inmune y en distintos procesos metabólicos.
?En invierno baja la exposición solar y eso reduce la producción natural de vitamina D. Además, pasamos más tiempo en espacios cerrados, lo que aumenta el riesgo de déficit?, señaló la especialista.
¿Quiénes deben poner más atención?
Los grupos más expuestos a esta deficiencia son:
Adultos mayores
Personas que trabajan en espacios cerrados
Pacientes con enfermedades hepáticas o renales
En estos casos, puede haber mayor riesgo de fragilidad ósea, debilidad muscular y caídas.
Alimentación y sol: claves para prevenir
Aunque la alimentación ayuda, no siempre es suficiente. Por eso se recomienda incluir:
Pescados grasos
Huevos
Alimentos fortificados
A esto se suma un hábito simple: exponerse al sol entre 10 y 15 minutos diarios en días despejados, idealmente después del almuerzo.
?Una caminata al aire libre no solo ayuda a producir vitamina D, también mejora la salud física y mental?, agregó Soto.
Ojo con los suplementos
La especialista fue clara: no automedicarse.
?El consumo de suplementos debe ser indicado por un profesional, tras una evaluación y, si es necesario, exámenes?, enfatizó.
Mantener hábitos saludables
Dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, hacer ejercicio y realizar controles médicos son claves para mantener niveles adecuados de vitamina D durante todo el año.